Viajando a Cusco con niños pequeños


A mi esposo y a mí nos encanta viajar, lo hacemos de vez en cuando y ahora en familia. Con Emma lo hemos hecho en algunas oportunidades, pero han sido viajes cómodos como Miami, Punta Sal, Arequipa ciudad, etc.

Ahora nos tocó un viaje más fuerte y agotador. Es la primera vez que hacemos algo así con Emma. Aprovechamos que tuvimos visita del exterior para poderlo hacer, así que nos fuimos al Cusco. Solo fuimos cuatro días, pero fue súper intenso, ya que hicimos todos los tours posibles.

Los cuatro días fueron agotadores. Salíamos muy temprano y regresábamos por la noche. Al principio, tuvimos algo de temor, por la altura y por los tours que fueron bien fuertes, sobre todo el día a que fuimos a Machu Picchu, salimos desde las 4 am y regresamos como a las 8:30 pm.

Mi hijita bella se portó de maravilla. Ella es una dormilona empedernida, duerme por las noches entre doce a trece horas de corrido. Con el viaje, solo dormía entre seis a ocho horas. En las tardes, cogía sueño y lograba dormir dos horas en el bus, y a pesar de eso, obedecía y no hacía berrinches, creo que los paisajes y muchas cosas llamaban su atención, distrayéndose y olvidándose de los malestares.

La altura no le chocó, ella seguía igual de activa, caminando y corriendo por todos lados. De vez en cuando reclamaba “su casita en Lima”, pero al momento se le pasaba. Los dos primeros días tuvo buen apetito, luego disminuyó.

Una amiga me recomendó darle a Emma una cámara de fotos, una vieja que ya no usemos, para que se distraiga y tome las fotos que quisiera. La usó un par de veces, debo reconocer que se entretuvo tomando a las personas y sus pies. Le llevamos libros para colorear con stickers, todos nuevos para que llamen su atención en el avión y en los restaurantes.

A mi peque, siempre le duele el oído en el momento del aterrizaje. En la ida fue sencillo, porque comió fruna y tomó agua, pero en el regreso, no quiso ninguna de las dos cosas. Lo único que atiné a hacerle es taparle las orejas y gracias a Dios funcionó, ya no se quejó más.

Es importante llevarle bloqueador, gorro y lentes por el gran sol. Además, llevé crema humectante y para los labios un lipstick de la marca Weleda que es natural y no pasa nada si se lo come o chupa, porque la sequedad del clima es bien fuerte.

Dentro de su botiquín lleve lo siguiente: Gaseovet para los gases, crema para los golpes, jarabe para la fiebre, antihistamínicos por cualquier alergia, jarabe para la tos, antiinflamatorios y repelente, porque en Machu Picchu los mosquitos te comen vivo.

Cusco ciudad es perfecto para que los peques caminen y corran, porque cierran las calles de la plaza y pueden hacerlo libremente. Chincheros también es un súper lugar para que los enanos se cansen, aunque hay que tener cuidado con las abejas, Emma fue picada por una.

En Machu Picchu y Ollantaytambo si sufrimos un poco, mejor dicho, mi esposo sufrió un poco, porque todo es de subida y los peldaños no son aptos para niños pequeños. Así que Emma tuvo que ser cargada todo el trayecto. Lo mejor es llevar un canguro que sirva como mochila, hay unos que se pueden utilizar de esa forma y resisten hasta 18 kilos. Los coches estorban totalmente, ya que las calles tienen piedras y son empinadas.

Para la comida no tuvimos problemas. En Cusco hay una gran oferta de restaurantes y ofrecen platos aptos para niños. Emma comía tortilla, papas, pollo, trucha, etc. Aunque se la pasó tomando muchos líquidos, eso es muy bueno para poder tolerar la altura.

En cuanto al clima, por el día hacía calor, la idea es vestir a los peques con capas para irle sacando de a pocos la ropa, pero en la noche si se siente frío. Ahí es necesario llevarles una buena casaca, gorro y una chalina o pañuelo. Las zapatillas van a ser los mejores aliados para nuestros peques viajeros.

Definitivamente los viajes con Emma son distintos, éstos deben ser más organizados y se deben de llevar muchas más cosas en la maleta, los “por si acaso” son necesarios, mejor es prevenir que lamentar. Si hubieran visto nuestra gran maleta, parecía que nos hubiéramos ido de viaje por un mes, pero valió la pena, no nos olvidamos de nada.

Nosotros tomamos tours y guía privados, eso es bueno si se viaja con niños, porque todo va a su ritmo. Fuimos a Cusco en el tren de los turistas, es mucho más caro, pero mucho más cómodo si se viaja con niños pequeños.

Si piensan llevar a sus pequeños a Cusco, háganlo, siempre y cuando que tengan la idea que no va a ser un viaje de placer y de descanso y que van a tener bastante actividad física a 3400 msnm., pero en verdad, todo vale la pena, disfruté al máximo cada instante. Cusco es increíble y más aún en familia. #Cuscolover #Cuscoenfamilia

 
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