Papá Power


Muchas veces cuando pensamos en el cuidado y crianza de los niños se nos viene por automático a la mente la imagen de una mamá con sus hijos. Pero, ¿y el papá? ¿Por qué al papá –en pleno siglo 21- no lo asociamos más con esta tarea?

Está claro que hoy en día los hombres están asumiendo cada vez más el rol de la paternidad como algo propio y natural, y en ese sentido, agradezco que mi esposo siempre, desde el primer día que Miranda asomó -con todo su power- a este mundo, haya estado totalmente presente e involucrado.

Es más, hay varias cosas que él hace mucho mejor que yo, y en las que incluso soy un desastre. Así que aprovecho que estamos cerquita al día del padre para enumerar, sino todas, al menos las que más tengo presente:

  • Hacer reír a Miranda:

Desde que ella tenía tres o cuatro meses (y ya se reía en respuesta a los estímulos), y hasta el día de hoy, Dante ha sido un maestro en arrancarle sonrisas, risas y carcajadas a pierna tendida. Y no con cosquillas -que sería lo más fácil-, sino con puro sentido del humor.

Con muecas, harto humor físico (fingiendo caídas o haciendo que su sombrero “mágicamente” se mueva,  bailes graciosos, etc.), y hasta creando personajes, él es incluso capaz de sacarla de su mal humor cuando nadie más puede.

  • Hacer dormir a Miranda (sin la teta):

Cuando Miranda era más pequeña y aún lactaba, para mí hacerla dormir era lo más simple del mundo: teta y ¡listo! Pero para Dante era todo un reto: sacarla en coche en paseos interminables, cargarla y bailar boleros con ella por todo el cuarto, mecerla con el sonido  de la lluvia tropical (cortesía de youtube), eran algunas de las estrategias que él tenía. Y, después de mucho esfuerzo, ¡le resultaban!

Yo me la llevaba fácil, pero él siempre asumía el reto con harta paciencia y creatividad, y ¡felizmente!, salía victorioso… ¡al menos la mayoría de las veces!

  • Jugar (juegos físicos) con Miranda:

Debo admitirlo, soy floja por naturaleza. Ir al parque, no me mata (menos en invierno!). Las cosas que me gustan hacer con Miranda son bien “tranquis”: leer, armar estructuras, hacer cosas artísticas o manualidades, cocinar algo, salir a caminar o ver una película.

Cuando se trata de juegos físicos, como trepar árboles, correr, saltar, cargarla y hacerla volar por los aires, llevarla en hombros, ponerla de cabeza, y todas esas cosas locas que a Miranda le ENCANTAN, Dante es el mejor del mundo para eso.

  • Lograr que lleguemos temprano al colegio (y a todos lados):

Dante es el primero que se levanta en las mañanas, hace el desayuno (mientras yo lucho por levantarme y arrastrarme –literalmente- a la ducha), se baña y se cambia, y, cuando me demoro mucho en bañarme, alista a Miranda para ir al colegio.

Y lo mejor de todo es que no se hace paltas, me acepta como soy (bien lenteja, sí), y se encarga de la mayor parte de la logística de las mañanas de los días de semana. Días en que los minutos son oro, y llegar temprano al colegio parece un capítulo de la serie “24”.

Y esta es sólo una pequeña muestra de las increíbles cosas que este hombre es capaz de hacer, día a día, para mantenernos andando como familia.

Si Miranda es una niña feliz, es gracias a ti, churro. Eres el papá que ella necesita: un Papá Power.

 

 

Happy Blogging!

 

 

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