Mi pequeño ya no quiere dormir 1


Con Emma, todo iba súper al momento de dormir, ella nunca tuvo problemas para hacerlo. Llegaba la hora, nos despedíamos de ella, la colocábamos en su cuna y feliz, se dormía solita. De hecho eso es muy raro, no es tan normal que un bebé haga eso, pero estábamos bendecidos con el sueño de nuestra pequeña. Nosotros no somos partidarios del colecho, lo respetamos, pero no va con nuestras ideas, ni forma de pensar.

 

De pronto, nuestra bebé dejó de serlo y pasó a ser una niña pequeña de dos años y medio. Una noche, la acostamos como siempre en su cuna, fue feliz a dormir, pero al par de horas lloraba desconsoladamente diciendo que no quería dormir. Nos pareció raro y pensamos que se estaba enfermando, así que la pusimos en nuestra cama y dormimos con ella, bueno, en verdad casi ni dormimos, porque Emma está poseída cuando duerme, se mueve por todos lados, patea y termina con la cabeza para el otro lado.

 

Por la noche siguiente fue igual, no, mejor dicho, peor, ya ni quiso acostarse en la cuna. Nos pareció muy extraño, lloraba mucho, y nos fuimos al sillón, porque no queríamos que se acostumbre a dormir con nosotros. Ella durmió feliz en el sillón, sin problemas, así fue la tercera y cuarta noche, de pronto el sofá se convirtió en su cama.

 

Preocupados, hablamos con otros papás, leímos de varias fuentes y consultamos con la psicóloga del nido. Resulta que lo que tenía mi hijita no era nada extraño ni fuera de lo normal. Simplemente está creciendo y no la estábamos dejando crecer al tenerla encerrada en su cárcel (la cuna). Mi mami se puso a hablar con ella, y le dijo que ya no quería dormir en una cama “con puertas” y que quería una cama de grandes.

 

Por otro lado, su cuarto aún tenía la decoración y muebles de bebé, ella ya no quería nada de eso, ella “ya es grande”. Entonces llegó la operación “cambio de cuarto de Emma”. Ella nos acompañó a elegir la cama y el colchón; ella eligió su cubrecama el de “Peppa Pig”, además como muere por los búhos, le compramos una almohada de búho, una linterna de búho para cuando tenga miedo o no quiera dormir la prenda.
Redecoramos su cuarto, le puse lucecitas, sus juguetes favoritos, una mesita, una radio con CD´s para niños que le enseñamos a usar y ella coloca su música favorita y el cuarto ya es para ella, se siente identificada, es apropiado para su edad. Otra cosa que descubrimos, que leímos y también nos explicaron es que Emma no jugaba en su cuarto, por lo tanto, no se sentía identificada con este y no quería dormir allí.

 

Así que ahora que el cuarto está más atractivo y más apropiado, pasamos mucho tiempo ahí, jugamos, inventamos juegos, bailamos, cantamos y pintamos dentro de su cuarto. No saben ahora cómo lo adora, está feliz y hasta juega solita, cosa que nunca antes lo había hecho. Encima ella nos ayudó a decorarlo, decidió sobre su propio cuarto, lo siente totalmente suyo.

 

Finalmente, los niños, a partir de los dos años y medio, tres, empiezan a fantasear, todo lo que ven, lo que escuchan, lo que les cuentan. Para ellos, el lobo feroz de la caperucita, puede entrar en sus cuartos, sienten miedo. Emma me pide dormir con una lamparita prendida, puerta abierta, tiene su linterna para no tener miedo. Ahora duerme más segura y sin temores.

 

Es increíble como una, como madre, cada día aprende más y más, lo más importante es escuchar a nuestros hijos, respetar su edad, informarse mucho por varios medios y que finalmente, el cuarto ideal que vemos soñando en Pinterest, no existe. El mejor decorador de interiores para la habitación de nuestros pequeños, son ellos mismos. Nosotros podemos irlos orientando, pero darles opciones para elegir.

 

Recordemos que es un espacio en donde ellos van a pasar gran parte del tiempo, van a jugar y dormir, respetemos sus gustos y ayudemos a que ellos mismos elijan y compren con nosotros, así sea arroz con mango para los padres.

 


 
Happy Blogging!
 

Comentarios

Comentarios


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Un comentario en “Mi pequeño ya no quiere dormir