Mi pequeña y su gran vida social


Mi hijita ya está más grandecita, desde hace 3 meses, dejó de ser una bebé y cumplió sus 2 añotes. Con ese crecimiento, se ha ido incrementando la cantidad de amiguitos, por lo tanto, tiene una vida social agitada y una agenda recargada. Como explicar, que su compromisos sociales son más que los míos y los de su papi juntos.

Casi todos los días tiene algo por hacer: juntarse con alguna amiguita para ir al parque, invitaciones al club, salir a algunos de estos lugares de juegos por sectores, reuniones en casa de los amiguitos y encima los cumpleaños. Tiene en promedio unos cuatro cumpleaños al mes. #socialitéLife #ParisHiltonLeQuedóCorta

La ventaja de esto, es que ella ha aprendido a relacionarse con otros niños y con adultos. Al comienzo se chupa y se pone entre mis piernas, pero después, se olvida que existo y se manda a mudar con sus amiguitos. Ahora le fascinan todos los cumpleaños a los que asiste! #futuraJuerguerita #DontStoptheParty #Putyourhandsup

Siempre va entusiasmada preguntándome la temática. Ella ha disfrutado con Mickey Mouse, bailado con Peppa, se ha emocionado con Frozen y se ha divertido a morir con un cumpleaños de Caterpillar. Ya sabe la secuencia de los cumpleaños: saludar a las personas cuando llega, comer un poco de los dulces (si, mi peque es rara, no le gustan mucho los dulces, solo come un poquito), ir a jugar, el momento del show, cantar el “Papi berdey” (Así le dice) y momento de la despedida: recoger su torta y su recuerdito.

Camino a casa en el carro, Emma siempre me cuenta de sus aventuras, las cosas que le gustaron, las que no, come algo de su sorpresita, juega con lo que le regalan y cae en los brazos de Morfeo. Para mi es bueno, porque ella cae hasta el otro día. En verdad, los eventos sociales son lo mejor del mundo, los niños se divierten, no se aburren, socializan y llegan derechito al sobre. #RecontraLike

Tengo la suerte de poder acompañar a mi hija a todos lados, yo también llego hecha trapo, pero recontra feliz de haberla visto disfrutar e interactuar con sus amiguitos y con nuevos niños que va conociendo en el camino. Mi vida social pasó a ser de los cafés, los restaurantes, las discos y bares, a fiestas infantiles, parques y juegos; de ir súper producida y entaconada a algún lugar, a usar jeans, cartera cruzada, zapatos chatos y con las justas usar lipstick.

Lo positivo de esto, es que estoy conociendo a otras nuevas personas: a mamás que pasan las mismas cosas que yo, mujeres con las que me siento identificada, madres que también se dedican de lleno a sus hijos y que necesitan hablar con otras mamás para sentirse bien, para contar sus experiencias, para dar consejos y ser aconsejadas.

Ahí te das cuenta que no estás sola en este mundo pasando por todo esto y qué chévere es poder sentir que nos tenemos ahí y nos entendemos perfectamente. Hablo con mujeres con ropa chacra con un moño como yo, mujeres con sudor en la frente de haber cargado a niños que ya pesan más de 10 kilos y que les vomitaron encima o les mancharon de chocolate en la ropa.

Qué chévere es mi vida ahora! No me arrepiento de nada, de no salir a bailar, de tomar hasta morir y al día siguiente despertarme temprano a preparar la leche para mi Emmita. Cada cosa tiene su etapa y yo ahora recontra happy bailando y cantando “Chuchugua chuchugua chuchugua gua gua”.

Happy blogging!

 

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