Los inicios de Mamá Mambru 


Recuerdo mis años del jardín de niños de manera borrosa, pero una que otra cosa quedó grabado en mi cerebro. No teníamos uniforme, yo íba con lo que ese día me provocaba o lo que a mi mamá le parecía. Lo curioso es que mi mamá siempre vió de vestirme “fuera” de lo tradicional, algo así como yo hoy en día con mis hijos, y hasta hace poco que lo recordé.

 

Recordé como me mostraba mi ropa antes de salir, dando todos los beneficios, probablemente esperando mentalmente mi aprobación y una vestida pacífica, lo mismo que paso yo cada que debo vestir a Lukas, sólo que me dice mi mamá, que yo siempre le decía: “Si mami, qué lindo!”, a comparación de Lukas que me dice: “No me quiero ver lindo!” Por lo que opto por conversarle de muchas cosas y vestirlo sin darle mucha bola al asunto, ya luego a él solo le nace decirme, qué lindo mi polo, o mis zapatos, y ahí respiro #ja!.

 

Regresando a mis recuerdos, me acuerdo haber tenido mi cabello largo, suuuper largo a lo “Lucerito”, sí soy de esa época, y que mi mamá se hacía de bastante reacondicionador para peinarme. Así que previa matiné, era la ceremonia de lavarle el cabello a Vanessa “La Mayonesa” (como me decía mi tía), me lo secaba y lo cepillaba. De ahí me vestía con alguna de sus adquisiciones “modernas”, cero zapato de charol negro, cero panties de encaje, cero bolerito tejido, cero vestido de bobos. Exacto, de eso no tuve mucho, por lo menos no lo recuerdo, yo íba con mis leggins negros, mi vestido cuello cafarena en color violeta, el cabello a lo lucerito, y alguna cartera. Y mientras escribo este post, me entiendo un poco más.

 

Recuerdo también haber tenido una conversación con mi mamá, le pregunté alguna vez a mis 6 o 7 años (sacando calculos) porque todas las niñas tenían la bendita chompita blanca y panties blancas y yo no. Mi mamá en esa época creo que me convenció con algo de que todos usen lo mismo no significaba que yo también debía hacer lo mismo (una cosa así como “si tu amiga se tira del puente, tu no te vas a tirar, no?”), cosa que hoy en día le diría yo a mis hijos, que ser diferente es completamente normal, que cada uno tiene diferentes gustos y elecciones. Y claro, me preguntó si necesitaba alguna de esas cosas a lo que le dije que no. Raro recordar estas cosas si era tan chica, pero soy de las personas que se acuerda que llevaba puesto el primer día de colegio, o días importantes, o días en los que pasé alguna vergüenza en el colegio debido a mi estilo “diferente”.

 

Por ejemplo para manejar el cabello de la “Lucerito” mi mamá me hacía una cola de caballo a lo palmera, que posteriormente aprendí a hacerme yo sola, y que eran mis preferidas. Influenciada por Yuri, me ponía varios scrunchies en esa cola de caballo alta e iba a mi colegio. Un día en la formación general un profesor me llamó la atención por mi look extravagante, todo el mundo volteó a mirarme, estaba en tercero de primaria, me quedé helada. Recuerdo que quise que me trague la tierra pero no me tragó así que llamé a mi mamá. Solo sé que ese profesor se disculpó porque no eran las formas, pero no afectó en absoluto mi look, ni mi personalidad, mi mamá me hizo fuerte y mis gustos por la moda y el baile, fueron creciendo.

 

Ahora que veo de cerca como es ser madre, como criar a mis hijos con gustos e intereses poco comunes y a la vez comunes en mi mundo. Es retador, porque siempre encontrarán un “Profe” en su camino que los señale, y es mi tarea que eso “les resbale”. A menos que se pasen al lado oscuro y quieran ser normalitos, ahí me toca a mí amoldarme jajaja.

Happy Blogging!

 

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