Los aprietos en los que me pone 1


Salir con un niño a la calle puede resultar un reto a veces, depende de su humor y su predisposición a colaborar con nosotros los padres, sino puede resultar toda una locura la verdad. Muchas mamás y abuelas han dicho por generaciones: sólo está en educarlos, pero damn it! Yo me la paso educándolo y aun así tiene sus días que me pone de cabeza, solo trato de respirar profundo y me hago la loca con el resto del mundo. Esto que les cuento se aplica a restaurantes, malls, y demás; así que muchas veces pienso nuestras salidas en función a cómo lo veo de humor ese día y ya habiéndolo estudiado al milímetro tomo la decisión de aventurarme a probar aquel restaurante nuevo con él.

Es todo un nuevo mundo de decisiones el que vengo viviendo con mi bebé. Ahora me preocupa que si el lugar tiene esquina de juegos, que si tiene sillas para bebés, que si tiene piletas (¿?, lo que pasa es que Lukas ve agua y es 100% probable que se meta poco más a nadar ahí, así sea un pequeño charco), si tiene menú para niños (aunque esto no me complica, muchas veces come de mi plato) y si es baby friendly: ya sabes, no te vas a ir a meter a un restaurante súper nice con tu crío de 2 años que es escandaloso por la naturaleza de su edad y que todos los que están a tu alrededor son parejas sin hijos o grupos de amigos que no aprecian los gritos de un pequeño hablador de aquellos. Adiós a esas buenas épocas de unas chelas y comidita entre amigos (son posibles pero anda agéndalas!).

El tema de ir de shopping, en la primera hora (con suerte se la paso en su coche) se mantiene tranquilo mirando todo, pero una vez que van pasando las horas su sensor de movimiento se activa y quiere caminar y ahí si a cruzar los deditos para que sólo tire un par de cositas al suelo jaja. Me encantaría decirles que tengo estrategias y que todo está fríamente calculado, pero no es así, funcionamos como equipo simplemente papá, abuelo, abuela, tíos y quienes estén presentes ayudan en el plan de distracción y juegos.

Por otro lado no me puedo olvidar el “qué le pongo?”, si voy a un restaurante, pues un polito que no voy a extrañar mucho si se mancha con ketchup, esas manitas son veloces para limpiarse en la ropa, y si lo llevo al trabajo tengo que estar pendiente que esté alejado de los resaltadores sino también es la misma tragedia. Y hasta en casa, el pequeñín amante del agua, escucha la ducha y se dispara a meterse a la ducha con papá, ya me paso que lo hizo con todo y ropa y zapatos!!!

Para cerrar con algo “green” un día nos fuimos a un parque que tiene animalitos y pues me tuve que hacer la valiente y darle la comidita a todos los animalitos, decirles cómo se llaman y que bellos que son, aunque a veces me sale con que quiere coger el caracol o meterse donde los pececitos y ya ven mi cara pálida tratando de huir de la situación y diciéndole que mejor esperamos a papá para eso (ufff).

Todas estas locuras que les he contado que me pasan con mi bebé me alegran y estresan el día, son cosas que todas las mamás pasamos no? Pero como se pasa todo (TODO) cuando nos dan esa sonrisota y un gran beso mojado como solo los bebés los dan (ahhh…suspiro). Vale la pena se los digo.

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Happy Blogging!

Mambru Firma Vane

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