La rutina en los pequeños: Mejor aliado para los papás


Nuestros hijos pequeños, aún tienen muchos temores e inseguridades. Es lógico, si nos redujéramos a su tamaño, más o menos (1 metro de altura) en donde todo lo veríamos gigante, desde las personas, los muebles, la casa, por la calle las mascotas de las otras personas, los autos, el parque, los juegos para trepar y así podría seguir enumerando un sinfín de cosas….

Wow! me quedé pensando… qué bravo eso de ser pequeño en un mundo para grandes. Si pusiéramos las cosas a escala de cómo los niños las ven, todo sería enorme. De vez en cuando, es bueno pensar así y darnos cuenta de las dimensiones de cómo divisan nuestros pequeños las cosas. Sólo de esta forma, nos vamos a poder dar cuenta que es lógico y normal que ellos vivan con algunos temores.

Ellos recién están conociendo el mundo, están aprendiendo cómo es, cómo funcionan las cosas, cómo interactúan las personas, cómo nos debemos comportar ante determinadas situaciones. Ellos vienen como una hoja en blanco, todo lo aprenden con ensayo error (Las cosas no funcionaron de tal manera, entonces pruebo de esta otra forma) y ejemplo de los cuidadores (papá, mamá, abuelos, niñeras, etc.)

Pero hay una cosa interesante en el asunto: ellos vienen a esta vida confiando plena y ciegamente en dos personas a quienes ellos van a tener referencias de este mundo gigante y muchas veces cruel. Estos dos seres humanos son los padres. Por lo tanto, estos dos individuos van a ir marcando el camino, van a velar por que ellos estén bien y no les falte absolutamente nada.

Los papás van a propiciar el terreno y darles las herramientas necesarias para que estos pequeños, que más adelante van a ser adultos, salgan adelante airosos. Pero acá viene la pregunta, ¿Cómo hacerlo desde tan pequeñitos? ¿Qué herramientas importantes les debemos propiciar desde que nacen? Ningún bebé nace con instrucciones bajo el brazo. (Palabras cliché que las van a escuchar todo el tiempo).

Pero seamos los tipos de padres que seamos: firmes, blandos, amorosos, serios, etc. Tengamos el grado de instrucción que tengamos: primaria, secundaria completa, pregrado, postgrado, doctorado, etc. Tengamos el dinero que tengamos. Debemos coincidir en lo mismo respecto a nuestros retoños. Todos, absolutamente todos, debemos brindarles SEGURIDAD.

La seguridad, es la obligación que tenemos como padres, desde que nos enteramos que el test de embarazo marca dos líneas y vamos a ser papás. ¿Cómo les vamos a dar la seguridad que necesitan para que puedan desarrollarse con normalidad, para que nuestros pequeños no vean el mundo tan gigante y puedan recorrerlos felices y seguros? Pues, es indispensable darles una RUTINA.

La rutina juega un papel fundamental y va a ser nuestro gran aliado como dice el título de este artículo. Desde que nuestros hijos abren los ojos para un nuevo día, la rutina debe estar algo marcada: desayunar, alistarse, salir, llegar, almorzar, hacer siesta, jugar, bañarse, cenar, vestirse, dormir, etc. Cada familia marca su propia rutina, de acuerdo a sus necesidades y la dinámica en casa.

Sea como sea esa rutina, debe ser constante y repetirse diariamente. Van a haber días excepcionales, en donde no se va a poder dar, pero en la mayoría de veces es importante seguirla. Los niños con rutina, son totalmente seguros, porque saben qué es lo que va a suceder en sus vidas, son niños que pueden predecir las cosas y que no van a ser cogidos por sorpresa. La rutina es un plan o un mapa que va a trazar el día y los horarios. Es lo mismo que pasa con nosotros los adultos, en nuestra vida cotidiana, nos marcamos pequeños objetivos, pequeñas metas y armamos un plan para cumplirlas.

En casos excepcionales como viajes, visita de algún familiar, fines de semana, algún evento importante, la rutina se va a romper, lo importante es comunicarle a los niños y tener a la mano objetos que los hagan sentir seguros, como los objetos de apego (chupones, mantas, etc). Cuando #petiteEmma era bebé y tenía que ir a visitar a familiares y sabía que iba a regresar tarde, le llevaba su pijama, su biberón con leche, su peluche con el que dormía. Así ella sabía y estaba más tranquila y llegaba a casa dormida en pijama.

Recuerden que cuando los niños tienen una rutina y límites, ellos se van a sentir protegidos, amados y por lo tanto, seguros. Con eso disminuimos las pataletas, el cansancio innecesario y que pasen incomodidades como pañales sucios, hambre, etc.

Happy Blogging!

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