La adaptación para el nido


He estado conversando con varias mamás. Muchas están súper preocupadas, pues sus pequeñitos entran por primera vez al nido. Es entendible totalmente, yo pasé por eso como profesora y el año pasado me tocó como mamá. Felizmente me dedico al 100% a Emma, así que pude estar con ella en las dos semanas de adaptación. En el nido, nos dieron muy buenos consejos que seguí al pie de la letra y me funcionaron, por eso se los comparto.

Para comenzar, la metí a un nido que tiene mucha flexibilidad y permiten que papá o mamá o un acompañante esté ahí hasta que el niño se acostumbre. Primero, el acompañante entra al salón con el niño. Ojo, entrar al salón no significa entrometerse y dificultar la labor de las misses y auxiliares.

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Lo mejor es buscar un rincón del salón, de preferencia que esté cerca a la puerta. Por obvias razones, los hijos van a querer estar pegados con los papás. La psicóloga del nido nos sugirió llevar un libro y quedarnos pegados a la lectura, pues los niños ven que estamos ocupados y se dan cuenta que la diversión está en el salón y no en la “mamá aburrida” que solo lee.

Otro punto importante es no abrazarlos mucho, si se acercan a nosotros, no permitir que se sienten sobre las piernas. Colocarnos en una posición que el niño vea que no se va a poder sentar fácilmente. Solo se le da un pequeño cariño y se le dice “anda a jugar con tus amiguitos,”, “Mira qué está haciendo la Miss”. Después de eso, cada vez que se acerque el niño, ignorarlo y seguir pegados a la lectura.

Van a haber momentos en los que los niños se entretienen tanto, que ni se van a acordar que los papás existen. Cuando el pequeño esté distraído, podemos salir del salón, pero estar cerca por si es que el pequeño llame. La idea es que el niño sepa que los papás van a estar cuando él los busque, porque si no, va a llorar, va a sentir desconfianza y el proceso empezaría de cero.

En la casa, es importante irles conversando sobre lo lindo del nido, las cosas positivas y explicarles que es un lugar especial para niños. De esta manera, se les va preparando para irlos soltando poco a poco. Si el niño pequeño tuviera un objeto de apego, tipo chupón, peluche o mantita, déjenlo que lo lleve al nido y no permitan que en el nido se los quiten, pues eso les da mucha seguridad, los hace sentir “como en casa”. Cada día va a ser mejor, lo importante es no forzarlos a nada, ni dejarlos solos cuando piden por nosotros. Todo tiene que ser una experiencia feliz, no forzada, sin traumas, ni llantos.

En el nido de Emma, dejan que el pequeño se lleve algún juguetito o libro que le gustó del nido, porque eso hace que niño forme una conexión con el centro. Se lleva por un tiempo algo que le gustó o viceversa, algo que quiera llevar de su casa hacia el nido. Si el niño es muy difícil y sigue con problemas de adaptación, propóngale a la miss que los vaya a visitar a la casa, que juegue un rato con el niño, así este se va encariñando con la Miss y se emociona porque lo van a visitar.

Adaptación 2

Recuerden que cada niño tiene un proceso de adaptación diferente. Hay algunos que no les cuesta nada, otros que le toma una semana, otros dos semanas o hasta un mes. La idea es que el pequeño tenga a alguien que lo acompañe todos los días hasta que no llore. (La nana, la tía, la abuelita, etc).

Tengan presente que en cualquier etapa del año, el niño no va a querer ir al nido y va a llorar. Eso sucede cuando en casa ha surgido algún cambio. (Viaje de algún papá, sacada de pañal, cambio de cuna a cama, se va la nana, fallecimiento de alguien especial, etc.). Si sucediera eso, tengan paciencia, el niño va a adaptarse de nuevo y más fácilmente que la primera vez.

Happy Blogging!

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