El día de mi boda


Cuando pensaba en cómo sería mi matrimonio hace unos 6 años, me lo imaginaba en Lima, rodeada de una multitud de amigos y familiares. La vida da vuelta y seis años después me casé en Mallorca, en una boda muy íntima y de ensueño.
 
La ceremonia y celebración de nuestro matrimonio fue siempre mi gran sueño. Cuando me casé por civil no estuve tan preocupada por romper el chanchito con muchos detalles. Yo me casé con 5 meses de embarazo, mi panza crecía a paso acelerado y nos dijimos (mi esposo y yo) que más adelante, para el religioso, si nos preocuparíamos de todos los detalles.

 

Con Lukas ya de un año empezamos a preguntarnos cuándo lo celebraríamos, ya saben por ahí siempre había alguien que nos salía con comentarios a lo “si dejas pasar mucho tiempo te vas a sentir tan cómoda en tu vida de esposa y madre que ya no vas a querer pasar por el estrés de organizar tu matrimonio, y al final no lo van a celebrar”. Eso me aterraba así que empezamos a planearlo, fuí a Lima y me reuní con un wedding planner, buenazo y un arte todo su trabajo. Me dejó todo claro acerca de cómo debíamos proseguir, era bastante inversión y harta conexión con Lima, mientras yo vivía al otro lado del mundo. Trabajoso, pero no imposible me decía a mí misma.

 

Después de ese verano en Lima regresé a casa, a Alemania, estaba cómoda, feliz con mi hijo y mi familia, y sentí que quería un segundo bebé, un hermano para Lukas, una familia más grande para mí, y mi esposo también lo quería. Pero había un detalle, y nuestra boda? Planearla necesitaba un año mínimo, si conseguíamos la reserva en la iglesia que queríamos, sino incluso más. Tener un bebé nos tomaría alrededor de un año entre intentos, embarazo y nacimiento. Sin contar con la recuperación, parte importantísima para mi Ego, para entrar en el vestido de los sueños, necesitaba dos años. Qué dilema!

 

Sacamos cálculos, Lukas estaría muy grande si esperábamos a que pase la boda y teníamos miedo de que los celos sean más grandes. Casarme embarazada? No había forma! También evaluamos si hacerlo en Lima era realmente necesario, y con el dolor de mi corazón, le dije a mi esposo que no era necesario, mis ganas de ser madre por segunda vez eran más fuertes. Entonces evaluamos hacer algo más pequeño pero igual de hermoso. Que nos permita tener a nuestro segundo bebé, mientras lo planeábamos y que no quede tan lejos para poder ir a hacer las respectivas pruebas.
Pensamos en algún lugar de Europa, Grecia pensé, pero resulta que sólo con misa ortodoxa podía ser para turistas, así que no era opción. Quería Mar, un poco sentirme como en casa, como mi Lima con el mar al lado, y en una de mis búsquedas llegué a descubrir Son Marroig, un museo con un templete con vista al mar increíble. Este es el lugar, me dije. Chris me apoyó y así empezó la aventura de planear una boda a distancia a cargo de Pasión Eventos.

 

Salió todo hermoso!! Dios estuvo de nuestro lado y a pesar de que tuvimos la tormenta más grande de los últimos años el día antes de la boda, el sábado no cayó ni una sola gota!

 

Y aquí les dejo las fotos para que lo vivan conmigo. Toda la fotografía estuvo a cargo de Violeta Minnick, una capa!

 

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Las anécdotas las conté en estos dos post : “Confesiones y experiencias de una boda con hijos” y “Planeando mi boda con hijos” muy divertidos, sino los leíste, te lo recomiendo 🙂

 

Happy Blogging!

 

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