El #TioTavo y los parques


Debo confesar que cuando era chico mis papás nunca me llevaron mucho a parques, eran más de llevarme al “club El Bosque” #classic, pero sólo los fines de semana, el resto de días la pasaba con mis hermanos en la casa y eso lo sabe muy bien la cantidad de castigos que nos cayeron encima.

Los parques aparecieron en mi vida por el lado de las abuelas, las dos vivían (una aún vive #thxgod) a menos de una cuadra de un parque, uno mas diferente que el otro, uno en Orrantia la gran cancha de fútbol donde los árboles eran los arcos y el otro en La Capullana donde habia una losa deportiva secuestrada por “los mayores”. Estás excursiones comenzaban con la “sugerencia” de un tiempo límite (amenaza de por medio), para poder mantener el privilegio de ir solos los tres (mi hermano mayor a la cabeza, doblemente amenazado de muerte, si nos pasaba algo).

Siempre llevábamos la pelota de fútbol y la modalidad era la misma, uno tapa y el otro recibía pelotazos sin piedad, nadie se quejaba porque secretamente cada uno aguardaba su turno para ser el verdugo al menos x unos largos minutos, ya sea por la cantidad de goles o el súbito grito de nuestro papá: A la casaaa!!!, que era la señal de que debíamos volver, como si se acabara el mundo, a la puerta de la casa de mi abuela (que buenos pulmones de militar tiene mi viejo), allí aprendi el significado de la frase: “corre, como si te fuera a llevar el diablo”. Obvio nadie queria llegar último, ya saben como era eso.

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A todo esto, se me ocurrió escribir este post el domingo pasado, ya que como les conté me mudé hace mas de un año a una cuadra (o menos) del malecón de la reserva en Miraflores, justo donde esta el faro. Esa tarde estaba con la #TiaAndrea (quería su foto pal instagram) y no voy a mentir que lo primero que le dije fue: “Asuuu cuanta gente” y no es que no lo supiera, si no que nunca había vivido de cerca “The malecón experience” un domingo 25 minutos antes del sunset (gracias app del tiempo). Mi comentario no fue de mala onda al contrario, me invadió una felicidad de ver que los espacios públicos en Lima funcionan para todos (mi bobo de arquitecto esta intacto #thxgod), para los que hacen parapente, para los selfistas, los ancianos y sus enfermeras en su sunset dominical #cute, los deportistas, los turistas tomando sol, los perros corriendo, los papás también corriendo pero detrás de los hijos #runforrestrun.

Este último ejemplo es claro, el niño corre por qué un parque los domingos es tan estimulante para esa pequeña mente que aún no ha visto muchas cosas y cada vez que vé una nueva le sorprende como cuando por primera vez descubrí que me podían mandar Coca Cola en la lonchera #nerd #pig. (pero nunca me mandaron #whymeeeee).

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Recordemos que era el parque para nosotros cuando éramos niños, bien sabemos que el parque era un estadio lleno, no era un parque, era el escenario perfecto para jugar a los cazafantasmas #oldschool, era lo que nuestra mente quería que sea. No olvidemos esto y demos a nuestros hijos la misma oportunidad de vivir al máximo a través de la imaginación.

Así que ya saben chapen a sus chibolos y juntos den rienda suelta a su imaginación.

P.D. usen ropa cómoda y zapatillas, porque de que van a perseguirlos lo van a hacer, por jugar o porque se les escapan… y llevar bloqueador, agua, etc…

Fotos: vía #TíaAndrea

Happy Blogging!

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