El juego lo es TODO! Nueva forma de enseñar


Por muchísimo tiempo, en los salones de clases de los más pequeños, la dinámica en el nido era la siguiente, los niños sentados en las sillas durante  4 ó 5 horas escuchando a una profesora. ¿Quién no se acuerda de sus tiempos en el Kidergarten? Nos teníamos que quedar sentaditos, escuchando y pobre de aquél que se le ocurra pararse… “Uyuyuy, pata de cucuy… la Miss nos va a castigar” #boring

La Miss llegaba con sus tarjetas grandes y nos hacían repetir palabras, el objetivo era conocer los colores, las formas, los objetos, las vocales, etc. Luego, pintábamos en hojas pequeñas, pegábamos pedazos de papeles, embolillábamos, utilizábamos el punzón. Después, llegaba la hora de la lonchera, pero antes debíamos ir al baño, todos derechitos (nada de salirse de la fila), camino al baño para lavarnos las manos, luego el recreo, ahí recién movíamos un poco el cuerpo.

Todo era muy rutinario, muy aburrido, absolutamente todo era dirigido, nos sentábamos como militares, todo debía ser igual, nadie podía salirse del libreto; pero ¿Qué onda con la espontaneidad natural del niño?, ¿Qué fue de la creatividad del pequeño, de ser siempre un niño y no pretender que se comporte como adulto?, ¿Dónde queda el juego, qué importancia se le da?

Una cosa que debemos tener muy en claro es que el niño vive para jugar y juega para vivir. Mediante el juego, adquiere muchas habilidades, aprende a relacionarse, aprende conceptos, conoce su esquema corporal, logra dominar su cuerpo, desarrolla la creatividad, el lenguaje. El juego le brinda una serie inmensa de posibilidades para aprender muchas cosas.

Otra cosa que debemos considerar es que el niño es pura energía, puro movimiento, los enanos necesitan desplazarse constantemente, darse cuenta y conocer sus posibilidades de movimiento, conocer el espacio, con esto logramos que tengan seguridad en sí mismos y que sean autónomos. No podemos pretender que un niño pequeño se quede sentado un largo tiempo en una silla.

Además, debemos darnos cuenta que el niño es curioso por naturaleza. Va a ver un botón y lo va a presionar, va a ver algo nuevo y lo va a observar, tocar, chupar, golpear contra algo, oler, escuchar, etc. Los pequeños necesitan explorar, necesitan sentir para que aprendan.

Teniendo en cuenta estos tres puntos: juego, movimiento, experimentación (exploración), vemos entonces que nuestros peques son unos grandes científicos, que necesitan ellos mismos adquirir sus propios conocimientos, que no  va a servir que una profesora se pare en frente y le muestre tarjetas de colores y así los aprendan.

Los centros de educación inicial, ya no apuestan por la enseñanza dirigida, sino porque el niño construya su propio aprendizaje, mediante las experiencias que le brinde el entorno, a través del juego. La profesora pasa a ser una acompañante y una guía en este proceso, es decir, ya no es la que imparte el conocimiento y los chicos escuchan, sino ella coloca intencionalmente estímulos que hacen que el niño, mediante la exploración y el juego, generen su propio aprendizaje.

Por favor, nosotros como padres, no exijamos a los nidos que los niños nos lleven a la casa hojas de aplicación que hicieron en clases, no pidamos que les enseñen a leer, a escribir, etc. Mientras los veamos manchados con témperas, con texturas diferentes, mientras sonrían y sean felices en sus centros, sintámonos contentos, porque el niño que se embarra, que juega y se ríe, va a aprender mucho más que el niño tranquilito que se la pasó sentado escuchando todo el rato.

Solo recordemos que la infancia es una, que es una etapa muy corta y que depende de cómo la hayamos vivido para que de adultos seamos felices, criteriosos y con muchas ganas de aprender siempre. #Vivalainfancia #eljuegorocks

Happy Blogging!

IMG_1681-0.jpg

Comentarios

Comentarios

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *